Diariamente un nuevo texto bíblico - EZBB
Un nuevo versículo bíblico cada día para fortalecer tu relación con Dios. A través del Devocional Diario, puedes cultivar una mayor intimidad con el Señor.
Génesis 5:29

Lamec era el padre de Noé. El nombre Noé significa consuelo o descanso. Al leer este pasaje, ¿qué dolores, dificultades o sufrimientos afrontaba Lamec para darle ese nombre a su hijo? Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Quizás Lamec estaba agotado por el duro trabajo agrícola, bajo el sol, arando la tierra. Así que, al nacer su hijo, le dio ese nombre como esperanza de tiempos mejores. Pero la pregunta es: ¿profetizaba Lamec sobre la vida de su hijo? Algunos eruditos dicen que sí. Pero son muy simplistas al limitar a la agricultura lo que se aplica a todas las miserias de la vida humana que proceden de la maldición de Dios y son fruto del pecado. Pues, bajo un solo tipo de trabajo, abarca todo el estado miserable en el que había caído la humanidad.
Sin duda, debemos recordar lo que Moisés relató anteriormente acerca de la vida laboriosa, triste y angustiosa con la que Adán fue condenado; y como la maldad del hombre aumentaba día a día, no se podía esperar ninguna mitigación del castigo a menos que el Señor interviniera con ayuda inesperada. Es probable que buscaran sinceramente la misericordia de Dios, pues su fe era fuerte y la necesidad los impulsaba ardientemente a desear ayuda. Pero, dado que el nombre de Noé no se le dio a la ligera, podemos deducir que ciertamente tiene un significado.
Lamec vio claramente el cumplimiento de las promesas divinas. Habló de su hijo Noé: "Este nos consolará". Mientras que al primer Lamec se le recordará por su arrogancia, al segundo, por su anhelo de esperanza. Esperaba lo que Dios había prometido en Génesis 3:15 y ciertamente nunca imaginó que la misión de su hijo sería crucial para preservar la descendencia humana y, por lo tanto, propiciar el futuro nacimiento del Mesías. Ninguno de nosotros puede medir el impacto que nuestra dedicación al Reino de Cristo puede tener en la sociedad a la que pertenecemos. Cuando comprendemos claramente las promesas de Dios respecto a su plan eterno de redención, nuestros más pequeños actos de obediencia pueden dar frutos que impactarán a generaciones. ¡Atrévete a obedecer a Cristo!
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