Diariamente un nuevo texto bíblico - EZBB
Un nuevo versículo bíblico cada día para fortalecer tu relación con Dios. A través del Devocional Diario, puedes cultivar una mayor intimidad con el Señor.
Génesis 3:9-13

La pregunta "¿DÓNDE ESTÁS TÚ?" no fue formulada por Dios para averiguar su paradero, sino para obtener una respuesta y lograr que el hombre y la mujer salieran de su escondite mediante su propia confesión.
La respuesta de Adán, "TUVE MIEDO", aclara el motivo de su ocultamiento. La mentira del diablo quedó al descubierto: comer del fruto del árbol no hacía al hombre semejante a Dios, como sugería la serpiente, sino que comprometía su verdadera esencia humana ante Dios.
Dios conoce el bien y el mal desde la perspectiva de la bondad divina y soberana. Pero el hombre, al depender de Dios, solo puede conocer el bien y el mal desde la perspectiva de la desobediencia a la voluntad divina. El conocimiento del bien y del mal venía acompañado de culpa y temor.
La primera pregunta se le hizo directamente al hombre: "¿HAS COMIDO DEL ÁRBOL DE QUE YO TE MANDÉ NO COMIERAS?" (v. 11). Adán no tenía excusa, pues conocía el mandato. Era una prohibición simple y clara. Pero Adán no asumió su responsabilidad; culpó a su esposa: "¡La mujer que me diste!". ¿Acaso no se la había dado Dios? Sin duda, ella era digna de confianza como guía.
La MUJER también intentó eludir su responsabilidad, diciendo: "La serpiente me engañó" (v. 13). Entonces comprendió que la serpiente la había engañado.
Así pues, tenemos:
1- El pecado genera culpa personal
2- El pecado separa a Dios del hombre
3- Dios busca al hombre pecador
4- Dios perdona la culpa del hombre.
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